Cuento Compartir - Juan Morales 903


Los
Soñadores 

Había una vez un muchacho llamado Luis. Este era un chico alegre, pero tenía un solo defecto que lo dañaba todo: era muy vanidoso, orgulloso y egocéntrico. Sin embargo, él tenía un corazón muy lindo y un don especial: podía interpretar sus sueños.

El único problema era que algunos sueños duraban mucho tiempo en poder interpretarlos. Luis iba en noveno grado y tenía muchos compañeros desagradables. Unos eran muy mandones y gritones, como Lorena. Esta era una niña que le importaba mucho ser el centro de atención, por lo cual gritaba y se reía como un pájaro con esquizofrenia.

Luis le tenía como fastidio a ella, pero aún así intentaba incluirla en todo. Una noche, Lorena fue a buscar a Luis para pedirle que buscara el significado del sueño que había tenido. Luis, sin importar el odio que tenía hacia ella, decidió ayudarla. Le preguntó qué había soñado.

Ella le dijo que había soñado con un mundo lleno de dulces, pero eso no era todo. En este mundo, un gallo con trompa de elefante y alas de dragón pasaba todos los días, haciendo que todos hicieran silencio durante cinco minutos. Lorena y su amiga Anabel, que tenía el pelo largo y color remolacha, y era crespo, eran de las personas que le gustaba hablar mal de los demás.

Luis Albert no podía interpretar su sueño, así que decidió decirle que en este sueño le estaban diciendo que no fuera tan bullosa y que en el fondo de su corazón había un poco de dulzura. Ella se puso feliz porque Luis le interpretó el sueño y le dijo que lo pondría en práctica.

Sin embargo, Lorena no se resistió a reírse de uno de sus compañeros, llamado David. Este era un niño que le gustaba mucho ejercitarse con el fin de recuperar a su amada, Daisy. Ella era una morena oscura que le gustaba ver mangas exóticos y era una niña callada.

A Luis le gustaba molestar a David diciéndole que le terminaron por ser brusco de cara. Luis todavía no había podido interpretar su sueño, el cual era con máshmelo relajado. Pero de ahí le ayudó diciéndole que quizás debería tomarse un descanso acampando, ya que estaría relajado y el máshmelo era una pista para comer en fogata.

Luis le pidió el favor a David de decirle a Lorena que él le mandó a decir que no volviera a pedirle que interpretara sus sueños. Lorena le dijo que igual esto eran inventos de él, que el mundo de masmelos y dulces que él soñó querían decir algo más, pero él decidió ignorarla y no volver a hablarle.

Todos fueron felices sin Lorena gritando, ya que la expulsaron del colegio.

Fin.

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